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jueves, 28 de agosto de 2014

PILAS BAUTISMALES ROMANICAS


¿Qué conocemos como  pila bautismal?  La pila bautismal, o fuente bautismal, es el elemento que sirve de recipiente en el que antiguamente se depositaba el agua bautismal, en la cual se sumergía  o sobre la  se vierte el agua a la persona que quiere recibir el sacramento del  bautismo.

Si nos retrotraemos a los orígenes del cristianismo, descubrimos que en la época de los apóstoles éstos bautizaban en la orilla de los ríos, mares o estanques. En el Nuevo Testamento podemos encontrar muchos ejemplos:

Para poder desempeñar la ceremonia del bautismo fue necesaria la utilización de una pila especial, consagrada para la conservación del agua bautismal. Una vez normalizada la situación de la religión cristiana dentro del Imperio Romano y especialmente cuando fue adoptada como religión oficial, la pila bautismal se convirtió en uno de los elementos más importantes dentro de los edificios dedicados al culto. 

Es principalmente en Oriente  donde primero se introduce la piscina bautismal, similar en su forma a los baños romanos de la época, las cuales eran lo suficientemente grandes y profundas para permitir la inmersión total del catecúmeno.

En las catacumbas romanas aparecen las primeras pilas bautismales de Occidente, como la encontrada en 1901 en la catacumba de Santa Priscila. Reconocemos pilas bautismales en diferentes obras del arte cristiano primitivo: En la mayoria los casos se las representa como un recipiente de escasa profundidad en la que aparece el bautizado con los pies sumergidos, mientras que se le vierte agua de algún chorro alto de un manantial o directamente con una vasija.
 

Con las primeras construcciones de templos cristianos a partir del siglo IV, la pila bautismal pasa a formar parte de ellos, apareciendo el baptisterio que es una estancia o capilla que solía colocarse a los pies del templo y que estaba destinada especialmente para bautizar. En este periodo tenían forma de estanque, elevado sobre el suelo del baptisterio por algunos escalones, sobre los que se encaminaban los bautizados para sumergirse en el agua. Las pilas solían ser circulares u octogonales y rara vez eran cuadradas o hexagonales.
Existían pilas ricamente adornadas, como queda patente en el “Liber Pontificalis”, en el que se describe detalladamente la pila bautismal del emperador Constantino en la basílica de Letrán en Roma. Es un estanque revestido de pórfido -mineral de color rojizo que los romanos adoptaban como signo de distinción- adornada abundantemente en plata. En su borde aparecen un cordero dorado y siete ciervos de plata de cuyas bocas brotaba agua proveniente del acueducto de Claudio. Rodeando el cordero dorado se situaban dos estatuas: una de nuestro Señor y otra de San Juan Bautista. Desde la parte central del estanque se erigía una columna de pórfido con una lámpara de oro en la que se quemaba un aceite perfumado durante las ceremonias del bautismo.

En estos primeros momentos del cristianismo, hasta aproximadamente el siglo IV, la gran mayoría de los fieles había nacido fuera de la Iglesia y venido a ella después. El bautismo de los niños, aunque de igual forma se daba, era en mucha menor medida. Los aspirantes a recibir el bautismo asumían recorrer un proceso de iniciación cristiana.

Con el paso del tiempo, el cristianismo se fue convirtiendo en la religión mayoritaria, con el consiguiente aumento del bautismo de niños, nacidos de matrimonios  educados ya en la Fe cristiana. Esta evolución del bautismo a una edad más temprana desencadenó un cambio en la estructura de las pilas bautismales. Paulatinamente los estanques fueron reduciéndose en tamaño y profundidad hasta que se convirtieron en pilas levantadas del suelo por medio de columnas.
 La estructura física de las pilas bautismales:

La pila bautismal, principalmente en la época paleocristiana y medieval, se tallaba a partir de un único bloque pétreo generalmente de arenisca o caliza. En otras épocas posteriores se realizarán por añadiduras de las partes y con gran variedad de formas y materiales, tales como cerámica, mármol, metales, etc. Normalmente la pila se distingue en tres partes: la copa o vaso, el fuste y la basa. En algunas ocasiones pueden elevarse por medio de un pie o pedestal.

Existen diferentes tipologías de copas: semiesféricas, octogonales, cilíndricas, troncocónicas, etc. Los fustes en su mayoría son cilíndricos y las basas y pedestales de forma cuadrada, circular o poligonal. La copa es la parte de mayores dimensiones de la pila y a su vez se divide en otras tres partes: borde superior, cenefa y la superficie inferior. Es la zona que tiene más presencia decorativa de motivos geométricos, vegetales y figurativos, pero siempre relacionado con la simbología cristiana del bautismo.

Pilas bautismales de Cantabria


 




Esta magnífica pila que podemos contemplar en el interior de un pequeño habitáculo dentro del pórtico por el que se accede a la iglesia de Santa María de Bareyo, es,  junto a las de la colegiata de Santillana del Mar y la iglesia de Santa María del Puerto de Santoña, uno de los ejemplares más prestigiosos y populares de toda la provincia de Cantabria.









En un principio, cuando aún el románico no había sido estudiado con la profundidad que lo es ahora, esta pila era considerada de origen visigótico por la forma tetralobulada de su copa y no fue hasta la segunda mitad del siglo pasado cuando los expertos dejaron bien claro que su cronología era románica.


  


La copa tetralobulada se decora con rica ornamentación en sus cuatro lóbulos exteriores  en los que todavía se conserva parte de su policromía.  Por el interior su forma es avenerada.  En el primero de sus lóbulos se han tallado una sucesión de entrelazos, tipo nudos de Salomón; en la siguiente vemos unas palmetas, para seguir con palmetas y tallos entrelazados y finalmente una decoración de apretada cestería con entrelazos.







Reposa la pila sobre una base monolítica en la que aparecen dos leones acostados que sostienen en sus bocas un brazo humanos, mientras que una cabeza también humana se asoma bajo este brazo.









                   Santa María de Puerto
            

No tenemos que hacer un recorrido muy largo para visitar la siguiente pila pues en poco tiempo llegamos a Santoña donde en su iglesia de Santa María de Puerto, o del Puerto, que por cierto ya ha sufrido numerosas transformaciones y los restos románicos son escasos aunque muy buenos como pueden ser su portada del muro sur, unos buenos capiteles en la nave y lo más destacado, su pila bautismal románica verdadera maravilla entre las pilas de esta época en Cantabria.




Ubicada en el lado derecho del crucero presenta una cuba decorada con gallones convexos en su parte exterior mientras que por el interior son cóncavos lo que forma un espectacular contraste.

La  embocadura está decorada con un ligero bocel y la parte alta de los gallones está recorrida por un entrelazo de dos cuerdas dentro de las cuales se han  colocado una serie de pequeños círculos que abraza a los gallones exteriores.




En el centro de la cuba se ha representado una escena de la Anunciación donde vemos, que además de  la Virgen están el Arcángel San Gabriel y  San José entre los huecos de los gallones.

El ángel está a la izquierda con las alas desplegadas mientras que María en el centro, aparece sedente y con los brazos sobre las rodillas.  A San José también le vemos a la derecha apoyándose en un bastón.




Otra figura aparece en el lado opuesto también entre gallones y cubierto con un manto, mientras que más abajo en el pie vemos a dos monjes sentados que están leyendo un libro.




 La cuba descansa sobre los lomos de dos leones acostados y parece guardar relación con lo que vimos en Santa María de Bareyo.




En el interior podemos ver una extraña benditera formada por una gran concha, que al parecer fue traída por el marino santoñés Juan de la Cosa en uno de sus muchos viajes por el Nuevo Mundo.





Aldea de Ebro

En la iglesia de San Juan Bautista de Aldea de Ebro se conserva una buena pila bautismal,  que debe aceptarse como románica. Está ubicada a la entrada del templo junto a la portada.  Su forma es troncocónica, con basa del mismo cuerpo, pero  colocada a la inversa. Está exenta de decoración. 


Sus medidas son; altura  de la cuba, 69 cm; diámetro exterior, 102 cm; basa 26 cm.  Todo ello descansa sobre  soporte  cuadrado de  24 cm de altura, que no parece de la misma época.


Arroyo de las Rozas


La vieja iglesia de la Inmaculada Concepción conserva en el fondo de su nave una pila bautismal románica, de forma semiesférica, de buen tamaño.  Decora su cuba con un fino bocel en la embocadura y otros dos boceles en la parte superior de la copa bajo los que corre una secuencia de arcos de medio punto que se van estrechando conforme van llegando a la base.  Descansa sobre un  plinto cilíndrico. 


Mide: 90 cm de altura; la cuba  65 cm; anchura de la embocadura, 16 cm; diámetro, 110 cm; pie cilíndrico, 25 cm. 


Hoznayo

La iglesia de la Asunción de Hoznayo posee una bella pila bautismal ubicada a la izquierda del presbiterio, que nos asegura su cronología del siglo XII. La cuba tiene forma  semiesférica y está adornada por veintidós gallones de gran relieve que comienzan cerca de la embocadura.  Estos gallones están abrazados en toda la circunferencia por un entrelazo de doble cuerda con esferillas de centro excavado. El interior de la cuba se decora con arcadura a venerada. 


 Sus medidas son: cuba de 110 cm de diámetro, 54 cm de altura, 14,5 cm de borde, 92,5 cm de diámetro interior y 41,5 de profundidad.




          La Costana
La iglesia de San Pablo de La Costana conserva en su interior una buena pila bautismal, románica con seguridad.  Su cuba es semiesférica y se adorna con un bocel baquetonado en la embocadura con una fina línea tallada,  bajo el que se ha grabado una inscripción que nos da cuenta del nombre del autor, –SANCIUS ME FECIT- con letras de época. En el centro de la cuba vemos una gran cruz patada inscrita en círculo.


Las medidas de la pila son: 84 cm, de altura por 93 cm de diámetro.